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descarga (6)He aprendido que toda comunicación educa, es decir que un mensaje además de información transmite valores y que un medio educa bien o mal según qué valores privilegia en sus contenidos… por ejemplo, con aquel “brote” de una gripe “nueva”, variante de la cepa A H1N1, tipo y subtipo de la gripe española de 1918, quedó demostrado cómo en las televisiones del mundo y los medios en general, predomina el interés comercial en detrimento de los códigos deontológicos…

Durante abril y mayo de 2009, en México las calles se despejaron de tránsito vehicular y peatonal, los puestos de carnitas quebraron… se agotaron los cubreboca, clases y actividades laborales se suspendieron provocando una pérdida económica incalculable… y lo más grave: noticiarios e instituciones de salud mexicanos e internacionales difundían información poco clara causando confusión, malas interpretaciones y pánico.

En aquellos días la información clara escaseaba, ni la Organización Mundial de la Salud, ni los medios tradicionales, ni Wikipedia tenían (ni tienen) la misma información del virus que de 1918 a 1919 causó de 50 a 100 millones de muertes y hoy lleva 7820 muertes según la OMS y 12 mil quinientos decesos según el conteo en Wikipedia. Sin embargo se generaban (des)informaciones, incluso desde la Secretaría de Salud en México, promoviendo como protección eficaz el uso de telitas verdes o azules sujetadas con cinta elástica a las orejas…

¿Qué se puede hacer cuando los medios y las instituciones son la pandemia porque infectan a millones de personas en todo el mundo con información poco clara, diversa y de dudosa procedencia que confunde?.

La vacuna de la Deontología de la Comunicación ayudaría a un mejor manejo de la información, pero parece dormida entre páginas de manuales y políticas editoriales de medios. Y además cuando la información se crea de origen para confundir, con todo el dolo para crear caos en época de crisis… entonces, el manejo deontológico de la información no es la cura: un receptor crítico, sí.

Y si tomamos en cuenta que el receptor hoy tiene una capacidad emisora y facilidades para producir contenidos principalmente audiovisuales ayudado por las TIC, el virus de la (des)información pululando en Internet podría ser benigno y contribuir a educarnos y auto prepararnos para tener un buen desempeño en la Sociedad de la Información y la Comunicación. La mutación de ese virus maligno (como todo en esta vida) nos toca a cada uno. Nos toca pasar del espectador responsable al productor responsable. Superar el iLike y producir… producir contenidos con responsabilidad.

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